Biografía

Mario Castellano en su Taller

Mario Pedro Castellano Marchal. Escultor e Imaginero nacido el cuatro de noviembre de mil novecientos ochenta en Jaén. Desde la infancia sueña con plasmar el Rostro Divino de Jesús de Nazaret y la mirada maternal de la Santísima Virgen María. Es hermano, desde la infancia, de la Hermandad del barrio de la Alcantarilla, que rinde culto a Jesús de la Piedad y a María Santísima de la Estrella, pilares fundamentales en su vida.

Lo que para algunos era un juego de niño se confirmó con los años como una vocación con dedicación plena. Ya a la temprana edad de seis años, asiste al taller del escultor, vecino y amigo Constantino Unguetti, por mediación de su primer ejemplo de artista, Tomás Lendínez. A los once, comienza a viajar a la vecina Córdoba en busca de aprendizaje de sus dos maestros y luego amigos, Antonio Bernal y Francisco Romero. Pronto, los viajes se extienden a Granada, Cádiz y Sevilla, con la inquietud de conocer en profundidad la imaginería andaluza.

A los dieciséis años, se traslada a la ciudad de Córdoba para compaginar los estudios en la Escuela de Artes Mateo Inurria con la asistencia diaria al taller de sus maestros ya mencionados, Antonio y Paco. A continuación, pasa dos años en Sevilla , lugar donde siempre había soñado prolongar su aprendizaje entre artistas y obras magistrales, antes de partir a la ciudad de Salamanca a estudiar Bellas Artes. Con veinticinco años, se licencia en Bellas Artes y regresa a Sevilla para cursar el Doctorado en la Hispalense y colaborar como asistente honorífico en el aula junto al catedrático Juan Manuel Miñarro.

Desde los primeros trabajos realizados en su niñez para las Cruces de mayo, hasta los más recientes, ya para Hermandades, el escultor insiste en haber sentido la misma ilusión requerida para dar a su obra eso que algunos llaman “alma”. En Sevilla, capital de su oficio, tiene establecido su taller, donde en la actualidad lucha para extender un estilo jiennense entre artistas puramente sevillanos.